Cómo nos vemos desde el extranjero.

Cuando hablamos de Perú, inexcusablemente traemos a nosotros su belleza exuberante, su mágica gastronomía y entendemos que es un país mimado por la naturaleza.  No encuentro otras palabras para definir ese país.

Cuando como consultores se nos pide opinar en temas de política, normalmente tendemos a entregar una lectura de la fotografía del momento y, quizás una percepción de lo que puede llegar a suceder. 

Para este caso, he decidido con la venia del medio para el que escribo y con el respeto y la admiración que tengo por ese hermoso país; “Quiero dejar un mensaje, NO sobre lo que va pasar, sino sobre lo que NO debe pasar”

Vivir en sociedad es un reto que enfrentamos todos los días, consientes que son más los beneficios que obtenemos de esas experiencias, que los obstáculos.

Con el tiempo aprendemos que mientras más lazos nos unan, mientras más nos encontremos en la conversación, mientras más compartamos, más rápidamente construimos sociedad. Es decir, mientras más interactuemos más fácil nos resultará ponernos en los zapatos del otro y generar solidaridad, respeto. 

El problema que uno evidencia en el Perú, es que cada vez están más lejos los unos de los otros. 

Qué sienten dos sociedades distintas, una que comulga con la política y otra que optó por la decisión de separarse y tomar distancia, buscando sentirse más a salvo y porque no, menos amenazados. De esa sociedad política que va arrasando con todo a su paso, imponiendo intención de voto.

Qué no debe pasar: Que el sistema educativo, el lugar en donde niños y jóvenes tendrían que encontrarse (en el sentido grueso de la palabra) y aprender a vivir en medio de las diferencias, en un mecanismo para profundizar y no para resolver sus diferencias.

Que por favor no dejen que los colegios y las universidades se vuelvan lugares donde se subrayan y se reafirman las líneas políticas que los dividen, que no se conviertan en lugares donde se matice y reafirmemos los sesgos de clase y de partido y, por tanto, en donde desafortunadamente terminan despojados de la habilidad de hablar con el otro y de entenderlo.

Que no se convierta en excepcional el encuentro con los otros, que no sea necesario protegerse en la trinchera de su propia realidad y meter la cabeza en la arena. Todo auspiciado por docentes que van sembrando más que conocimiento, diferencias.

Dios permita que no se alejen tanto los unos de los otros, porque después no encontrarán algo que los una y, al final, terminan matándose por lo que les sobra y no por lo que les hace falta.

Ruego que no vivan, lo que vivimos hoy en Colombia. 

Juan Arenas
Comunicador Social / Consultor Político
Ecosistema Electoral Colombia

1 Comentario. Dejar nuevo

GUILLERMO VASQUEZ
mayo 18, 2021 12:39 pm

Excelente aporte de nuestro amigo Dr. Juan Arenas, corresponsal de Colombia.
Un abrazo fraternal a nuestros hermanos de Colombia y, en especial, a nuestros colegas de Ecosistema Electoral.

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